1:10 AM
Sabiendo que la noche es joven y que hay montones de cosas por hacer, decido que esta vez, un fuerte dolor de cabeza es lo que me va a paralizar. No me esforzaré por omitirlo, a mi edad ya es un poco peligroso hacer como si los dolores no existiesen. Me aíslo pues de todo sonido y me dispongo a tomar un descanso, el cual mi cuerpo no me está pidiendo, para mejorar mi condición porque así operamos nosotros, los sometidos a sistemas, a tomar acciones predeterminadas y no atrevidas y eso es porque hasta el atrevimiento ya viene programado.
Primer aparte
Me siento mal porque sé que debo hacerlo, los golpes de la intemperie tienen el peñasco hecho un hilo, sin embargo, como se ha perdido masa, el hilo es muchísimo más flexible frente a las agresiones del medio, ya casi nada le toca.
Antes de la 1:10 AM
Había pasado horas frente al mismo trozo de espacio en blanco, y así era todos los días desde hace un poco más de tres meses; me quería convencer de que los cúmulos de información que tenía en la cabeza, eran lo que no me dejaba obtener un resultado con efectividad, pero ese, rara vez es el problema real.
Había memorizado tantas cosas inútiles que a este punto, difícilmente podía distinguir hasta mis propios intereses, convirtiéndome así, en una mas amorfa de ideas impropias, que me posibilitaba hablar de cualquier cosa con cualquier persona, pero sin ahondar en ello y sin distinguir siquiera un punto de vista genuino frente a cualquiera que fuera la situación.
Sé que la respuesta está ahí, mucho más obvia de lo que espero, debo empezar, por no omitir lo obvio.
3:50 AM
Unos colmillitos se han encajado en mis pies, abro la puerta torpemente para que el animal pueda llevar a cabo sus juegos de madrugada alrededor de toda la casa.
He dormido tantas horas, pero de descansar no tengo idea, mis ojos siguen agotados y es porque mi mente no tiene sosiego.
Incluso cuando estoy llegando a un estado profundo del sueño, puedo sentir mis globos oculares sacudirse en sus cuencas de un lado para otro.
Este agotamiento mental, me roba hasta el apetito, no he salido ni a dar mis típicas caminatas nocturnas y entro en actividades triviales como organizar mi desenmarañado cabello.
Tengo mucho miedo de convertirme en un humano.